Vamos a suponer que eso es cierto. Que mi pareja se ocupa al 50% de TODO lo que supone una casa (cocina, compra, limpieza, lavadora, presupuesto familiar y pago de recibos, averías, y no sigo porque todos sabemos lo que es). Aún así existe una enorme presión en una mujer para seguir siendo superwoman. Sorry, boys, no tengo la misma percepción respecto al rol masculino en la sociedad actual. A nosotras se nos pide un montón de cosas, directa o indirectamente, sutilmente o no. Las podemos aceptar o no, ignorarlas o no, pero están ahí fuera.
Aquí va mi lista favorita de "requisitos" de una mujer que se precie:
- Ser independiente (trabajar, tener su coche, su cuenta corriente)
- Hacer deporte.
- Saber cocinar, pero cosas sanas y apetitosas a la vez.
- Ser activa sexualmente (y sin caer en la rutina, claro).
- Estar delgada.
- Ir a la moda: ropa, complementos.
- Cuidar su aspecto físico: las uñas, depilarse, el pelo, cremas.
- Hacer cosas con sus hijos, cosas creativas como manualidades, cocinar, deportes...
- Pasar tiempo de calidad con su pareja.
- Pasar tiempo de calidad con sus amigos/as.
- Pasar tiempo de calidad consigo misma
- Tener algún interés como la fotografía, la pintura, un grupo de teatro con sus amigas, un grupo de yoga, para cultivarse por dentro.
- Saber de nuevas tecnologías: Facebook, twitter, wasap, blogs
Y todo esto contando que de la educación de los hijos, de su cuidado y del cuidado de la casa se ocupe la pareja al 50%.
Seguro que se os ocurren más. O a lo mejor estáis en contra de esta percepción, pero así es como lo vivo yo.
El viernes iba en el metro y de pronto me di cuenta de la de hombres, mayores y jóvenes, que llevaban la cabeza totalmente rapada. Y bien modernos y guapos que iban, hay que decir. Actualmente es una estética que puede resultar atractiva, o en cualquier caso, lo que no resulta es aversiva. Ya nadie rehúye de un calvo.
ResponderEliminarSin embargo, hace unos cuantos años, y no tantos (no hay que remontarse a la memoria de nuestros abuelos), se les hubiese tildado de "calvorotas" y la falta de pelo hubiese sido un estigma.
Sólo hay que darle la vuelta a las cosas. Sobre las exigencias estéticas a las mujeres, que las hay y muchas, la cosa cambiará cuando a las mujeres también nos dé la gana de "darles la vuelta". Yo hace tiempo que quiero que se pongan de moda las caderas bien formadas y la carne apetitosa XD.
Y ya de paso, que se instaure una corriente naturista por la que el pelo en las piernas, que no hace daño a nadie (el de los hombres desde luego no llama la atención, y suele ser más negro y más tupido), sea algo normal y cotidiano. Que hayamos llegado ya a esa norma no escrita de que si no te has hecho la depilación láser no eres nadie (porque la cuchilla es algo de bajos fondos, claro), me parece demencial.
¡He dicho!